Por tierras costeras, Noia y el Tambre.

La leyenda habla que una de las hijas del mismo Noé, llamada la niña Noela, la fundación del pueblo de Noia. No deja de ser curioso que el escudo oficial de esta ciudad costera represente la mítica arca. La tradición cuenta que fue aquí, en un peñasco llamado Pena da barca, descansó después del diluvio la barca bíblica de Noé.

La ciudad durante la Edad Media, se hizo famosa por tener uno de los puertos más frecuentados por los peregrinos que escogían la vía marítima para visitar la tumba jacobea, lo que le sirvió el apodo de «puerto de Compostela». Pero la naturaleza causo una fuerte sedimentación y su ría fue perdiendo progresivamente calado y hoy ya no es más que una marisma.

La ciudad es una urbe moderna, costera y turística, pero en el centro de la villa se encuentra uno de los cementerios más enigmáticos de Galicia. “Quintana dos Mortos” es un camposanto que según cuenta la leyenda que fue acondicionado por los monjes guerreros del siglo XIII, los caballeros templarios, quienes trajeron la tierra directamente de Palestina. En cualquier caso, el cementerio en si es una gran incógnita. En el lugar, esparcidas hay más de doscientas lapidas con una antigüedad y un simbolismo desconocido. Algunas con grabados y símbolos que no obedecen a ningún oficio conocido y por supuesto tampoco hacen referencia a ningún nombre ni fecha. Las marcadas con anclas o tijeras, tienen sus explicación en el analfabetismo de los lugareños, que marcaban la losa del fallecido con el oficio que ostentaba en vida, así las lapidas fueron pasando de generación en generación hasta ir añadiendo los nombres de la familia a medida que fueron aprendiendo a escribir.

El paseo por el este cementerio no deja de ser sorprendente, la cantidad de lapidas apiladas en los márgenes del recinto más parece una biblioteca prehistórica, tan solo necesitamos la paciencia para dedicar el tiempo necesario a la observación. Así llegamos hasta el templete de Temple, situado al norte y donde un pequeño armazón rectangular del siglo XII o XIII habla de nuevo sobre los templarios y la leyenda de dos hermanos nacidos en Noia y combatientes de las cruzadas. En una batalla, entre la confusión, se separaron para no volverse a encontrar. El mayor paso siete años buscando a su hermano menor sin éxito, cuando por fin regreso a su tierra natal, mandó construir este pequeño santuario en honor a su hermano, que finalmente regresaría siete años más tarde.

Anxo Rial / RKV.

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