Polonia, un viaje a los Tatras.

 

Polonia es un país extenso, un gran país situado casi en el centro de Europa, con multitud de matices diferentes y ambientes completamente únicos, ríos, lagos, montañas y extensos bosques, dan forma al horizonte polaco. Es relativamente fácil pasar en pocas horas, de las planicies de la costa  báltica a la tierra de onduladas y verdes colinas en la región de los mil lagos, los espectaculares bosques de Bialowieza, parque Nacional desde 1932 y el mayor bosque autóctono que queda en Europa, refugio además del bisonte europeo, o los  escenarios alpinos de la Cordillera de Tatra. Todo esto salpicado de numerosas poblaciones y patrimonio cultural, con una arquitectura tradicional muy peculiar y todo ello a pesar de los largos años de guerras y confrontaciones fronterizas, especialmente durante la segunda guerra mundial, que fue realmente devastadora para la arquitectura polaca.

Zacopane es como “el campo base” de los Tatra, esta en un extremo del país, muy cerca de la frontera con Eslovaquia, es la capital de la región y sin duda el centro neurálgico de toda la zona de los montes Tatra. Es la ciudad de mayor altitud de Polonia (730-1000m), con 29.000 habitantes, esta localidad es desde hace más de un siglo la capital de invierno y núcleo turístico incluso en época estival. Zacopane, que significa- cubierta de nieve- es una población animada, con una larga trayectoria cultural. Ya antes de la I Guerra Mundial, intelectuales polacos buscaron inspiración en esta ciudad, entre ellos el pintor Stanislaw Witkiewicz, que la eligió como residencia a principios del siglo pasado o el compositor Karol Szymanowski, cuya fascinación por la música popular de la región le inspiró a la hora de componer sus obras y que hoy se refleja en un museo dedicado a su obra.

El centro neurálgico de la ciudad lo marca la larga calle peatonal, -Krupówki-, que aglutina todo tipo de locales de ocio, galerías de arte, puestos callejeros o tiendas de montaña, todo es posible, incluso con una gran feria los domingos que nos permite admirar muchos productos típicos de esta zona de montaña. Para los que quieran algo tradicional que llevarse al estomago, resulta casi imprescindible entrar en el Restaurante U Wnuka – un lugar histórico, también uno de los monumentos más antiguos (construido probablemente entre 1850 y 1870) de Zakopane y, sin duda, el mejor restaurante de comida tradicional.

Los montes Tatra son sin duda el tramo más hermoso de la larga cordillera de los Carpatos, este paraíso para senderistas y montañeros ofrece multitud de alternativas, desde ski a cómodas caminatas a través de bosques y verdes valles como el Koscieliska, Chocholowska o Rybi Potok, o escaladas exigentes solo para montañeros experimentados. Es aquí donde se puede ver la cascada más grande de Polonia, la Wielka Siklawa (70 m de altura) y donde el glacial dejó su huella en forma de decenas de lagos postglaciales de color verde esmeralda. Alrededor de este macizo montañoso hay una nutrida red de senderos, cerca de 50 rutas que recorren los Tatry de un lado a otro y nos ofrecen multitud de perspectivas diferentes, pero si duda una de las mas populares y apta para todas las edades es la que nos lleva hasta el hermoso lago Morskie Oko (el Ojo del Mar), cuyas aguas remansadas semejan un enorme espejo.

El pico Rysy (2.499 m) es el gigante local, es uno de los más visitados y sus crestas están perfectamente equipadas con cadenas y clavijas, -vías ferrata- para que los alpinistas las escalen con el mínimo riesgo posible. Si lo que buscamos son unas magnificas vistas pero con el mínimo esfuerzo, solo tenemos que coger el teleférico que nos lleva hasta la cumbre del monte Gubalówka, o admirar el paisaje desde la ventanilla del teleférico que lleva a la cima de otro de los montes mas populares, el Kasprowy Wierch (1.987 m), desde este lugar, muy animado en días de fiesta, las panorámicas son increíbles.

Anxo Rial / RKV.

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