TrevelAventura. Viajando por La Cabrera.

De La Cabrera fluye un extraño poder que magnetiza al visitante,  la sensación de aislamiento que se percibe en estas tranquilas tierras fronterizas, es la que nos hace sentir como auténticos exploradores, como si nadie hubiese pisado antes estos parajes. Con una importante labor de futuro, el retornar una y otra vez para descubrir las excelencias de valles ocultos y disfrutar de la palabra amable de sus gentes.

A medida que nos introducimos en la Cabrera, todo hay que decirlo, por retorcidas y estrechas carreteras, la sensación de lejanía con las urbes más urbanizadas se acentúa. La arquitectura elaborada en ruda cantería, pizarra y madera llama poderosamente la atención y ayuda a establecer las diferencias entre ambos mundos, sorprenden también por su antigüedad. Así Lugares como Villar del Monte, Castrohinojo o Truchillas albergan buenos ejemplos de estas antiguas y curiosas viviendas, pues aun hoy estas construcciones dan cobijo a las escasas personas que habitan en la Cabrera, habitantes de avanzada edad, pues las nuevas generaciones han partido buscando la prosperidad en otros lugares. Los ancianos todavía tratan de mantener a raya el avance de la maleza en sus cultivos, en las mismas huertas que en otros tiempos servían como unión entre todos los vecinos y abastecían a toda la comunidad. Hoy las cosas son diferentes y algo de nostalgia de tiempos pasados asoma en la mirada de estos campesinos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *