TravelAventura. Bosque de Fendoal.

La pequeña ría de Aldán es un remanso de paz, un reducto de tranquilidad entre los escarpados acantilados de Cabo Udra y la extensa y abrupta Costa da Vela. La visión de esta coqueta ría desde cualquiera de las atalayas que rodean el pueblo, resulta cuando menos idílica y evocadora, los atardeceres veraniegos en su ensenada atraen a numerosos turistas en época estival. Las casas de Aldán, de piedra y evidente corte marinero, bajan desde la pequeña colina hasta abrazar el mar.

La fisonomía de este lugar se comparte entre el puerto, del que cada jornada descargan buen género para surtir a los restaurantes, en otro lugar la playa de San Cibrán, en cuyo arenal descansan pequeñas barcas, formando una estampa que fácilmente podría ser el lienzo de un pintor. A espaldas de la playa, sobresaliendo entre los tejados se alza la almena de La Casa Torre de Aldán, perteneciente a los Aldao, la familia que dio nombre al lugar y que ya desde la Edad Media eran noticia por sus enfrentamientos con el sanguinario Pedro Madruga por el domino de las tierras, más tarde los Condes de Canalexas custodiaron el Palacete-Castillo, convirtiéndose en grandes terratenientes de la comarca.

Fue la influencia de los condes, lo que dio lugar a la Finca de Fendoal, antiguamente ligada al castillo y hoy separada de la propiedad cuando a principios del siglo XX, se trazaba la actual carretera que partía en dos la enorme propiedad. La extensa finca es de titularidad pública y caminar por su interior nos transporta a otros tiempos, donde los señores feudales utilizaban el espacio como ejercicio de la caza y finca de retiro, es un bosque medieval.  Anxo Rial / RKV.

 

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