Islandia, tierra de Hielo y Fuego.

Islandia es una isla, un  país de 320.000 habitantes. Tienen menos habitantes que, por ejemplo Vigo y su extensión es 103.000 kilómetros cuadrados. En su capital, Reykjavik, viven 120.000 habitantes y es una de las ciudades más cosmopolitas de Europa, pero es pequeña y sin agobios, se puede resumir a una calle principal, bulliciosa y donde se encuentran las tiendas importantes de material de montaña, principalmente ropa, los restaurantes y algún local de copas. Un buen restaurante y disfrutar de la noche islandesa, es un buen plan, la movida nocturna es famosa por contar con muchos lugares donde tomar algo en un ambiente muy agradable.

Bien, tras una buena noche, es momento de ponerse en marcha y si tenemos poco tiempo en Islandia, una buena manera de disfrutar del país es hacer el “Circulo de Oro”, un conjunto de visitas por la zona sur de la isla y que nos permitirán hacernos una idea del lugar en el que estamos. Claro lo ideal sería dar la vuelta completa a la isla, pero para ello debemos tener en cuenta la época de nuestra visita, donde algunas vías pueden estar cortadas por la nieve. También debemos pensar en que muchas carreteras no son tal, es decir no tienen asfalto y son simples pistas de tierra.


Así pues, vamos a visitar un conjunto de espacios muy populares y comenzamos con el famoso Geiser, un surtidor de agua a presión que casa cierto tiempo emerge a la superficie, creando un auténtico espectáculo. Relativamente cerca del surtidor esta una de las cascadas más famosas de Islandia, es Gullfoss o la Cascada de Oro. El lugar es formidable, con diversos saltos que llegan a los 32 metros y su impresionante caudal. Dentro de la misma zona, con poco desplazamiento hay que irse hasta el parque nacional de Pingvellir, donde no solo podremos observar, si no que también podremos caminar entre las placas tectónicas que separan Norteamérica de la parte euroasiática. El lugar impresiona y caminar entre las plagas es toda una lección de historia y geología.
En este recorrido por el sur de Islandia no podemos dejar de visitar las cascadas de Seljalandsfoss, esta es curiosa porque podremos pasar tras la cascada gracias a su importante extraplomo. Un poco más adelante en el camino se encuentra la de Skogafoss, que con sus 60 metros de altura y 25 de ancho, es una de las más grandes del país. Aunque sin duda una de las más famosas y fotografiadas es la cascada entre columnas de basalto, es la de Svartifoss, aunque para ello debemos caminar durante 40 minutos, pero os aseguro que el esfuerzo merece la pena ante semejante maravilla natural, desde aquí también es visible los 2110 metros del pico Hvannadalshnúkur, el más elevado de Islandia.
Vik es una localidad costera famosa por sus extensas playas de arena negra volcánica y los enormes trozos de roca que emergen del agua, son los Trolls y la leyenda habla de que se quedaron petrificados al amanecer. Merece la pena darse una vuelta por la playa y descubrir una cueva con el techo lleno de formaciones de basalto.

Muy cerca se encuentra la península de Dyrhólaey un punto elevado desde donde observar las colonias de frailecillos que anidan en esta zona desde principios de Mayo hasta mediados de agosto, pero no vayáis a cualquier hora, solo están por la mañana temprano y al final de la jornada, los frailecillos pasan todo el día en el mar.

De este recorrido final por el sur de Islandia, sin duda destaca el glaciar de Jökulsárlón, con un tamaño de 18 km2 y en la que podremos ver cientos de icebergs que se desprenden de la lengua del Breiðamerkurjökull. En su desembocadura, que se hace directamente al mar, se quedan varados los tozos de icebergs en una playa de arena negra, lo que resulta impresionante, sin duda de lo mejor de esta parte de la isla. Aquí también se puede contratar un viajecito en bote entre los pedazos de hielo del glaciar.

Anxo Rial.

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