TravelAventura. Český ráj, el paraíso Checo.

La zona conocida como “El Paraíso Checo” emerge colosal entre frondosos bosques de hayas. Un lugar conocido ya desde el siglo XIX y donde espectaculares pináculos de piedra arenisca emergen del bosque buscando el cielo azul.

Fueron los poetas románticos los que bautizaron este precioso lugar como “El Paraíso Checo”, pero en realidad el lugar fue situado en el mapa, gracias a una asociacion de mujeres, el Club Of American Ladies, que se marcaron un tortuoso viaje en carromato en 1879, desde la ciudad de Praga, para dar a conocer y defender esta parte del país.

Cesky Raj, está a tan solo 90 kms de la ciudad de Praga, pero merece la pena adentrarse en estos terrenos más de una jornada, hay mucho que descubrir y visitar también la ciudad de Hruboskalsko, con más de 400 torres de piedra, que se alzan entre los arboles hasta los 60 metros de altura y por supuesto aquí el camino sigue la misma tónica y serpentea entre estas magnificas formaciones, pasando a través de angostos pasadizos, cascadas y elevados miradores que nos permiten una visión totalmente distinta de este paraíso.

Como la zona ya estuvo ocupada en el medievo y fue lugar de contiendas, hay todavía cicatrices que hablan de esa época. Castillos como el de Trosky, del que hoy solo quedan las ruinas, emergen desafiantes sobre los peñascos. Pero no todos están en tan lamentable estado, el Huruba Skala, es una fortaleza medieval, muy reformada en el siglo XVI, como residencia renacentista y que hoy funciona como un espectacular hotel.      Anxo Rial / RKV.

TravelAventura. A Rapa das Bestas.

A medida que me acerco noto el rumor del gentío, me cuesta abrirme paso, cientos de personas se apelotonan en torno a un ancestral escenario, un cercado de toscas piedras acumuladas por la mano del hombre, una división que delimita el espacio de la escena que estoy a punto de presenciar. Conozco el lugar, habitualmente desierto, en silencio y sin presencia humana. Hoy el calor del verano, el sudor y el polvo forman parte de la fiesta, son los ingredientes indivisibles que debo condimentar para disfrutar de estos momentos que solo se repiten una vez al año. Esto es A Rapa das Bestas.

TravelAventura. Bélgica, abadías y cerveza.

Bien, se necesitaría mucho espacio y cervezas para terminar por definir qué es exactamente una cerveza trapense. Digamos que es una cerveza que se elabora en una abadía y por monjes. Como dato curioso hay que decir que solo hay diez en todo el mundo, seis en Bélgica, dos en Holanda, una en Austria y descolgada de Europa, una estadounidense. Aunque no lo parezca en Bélgica se toman muy en serio el tema de la cerveza, no en vano es allí donde se degustan las mejores del mundo. Su historia se remonta a la Edad Media, época en que los monasterios empezaron con su elaboración, en principio como sustituto de un vino difícil de conseguir y de un agua más que dudosa en cuanto a pureza y procedencia. Fueron necesarios años, décadas y siglos de entrega, donde los artesanos fueron depurando sus recetas hasta conseguir métodos que representa autentico arte, pospuesto, un arte secreto y exclusivo.

Los datos no fallan, en Bélgica hay 600 tipos de cerveza distintos, 1.500 marcas y 160 fábricas, con estas estadísticas no hay duda que en ese país, la cerveza es más que un simple refresco, es una tradición y hasta la UNESCO ha reconocido este merito, declarando la cultura cervecera belga como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Hacemos la primera parada en Bruselas, una plaza encantadora, con muchos lugares donde perderse. La Grand Place esta rodeada de un maravilloso conjunto arquitectónico del siglo XVII y no es de extrañar que sea el centro neurálgico de la ciudad, allí cada día acuden cientos de personas, bien para reunirse o simplemente para admirar este majestuoso conjunto arquitectónico. Es interesante también en edificio de la Bolsa, su catedral de estilo gótico, el Palacio Real,- antigua residencia de los reyes de Bélgica-, no puede faltar una visita a las chocolaterías y la foto ante el Manneken Pis, muñeco en actitud poco decorosa, pero autentico emblema de la ciudad.

Pero, no hay que olvidar la misión que nos trae a este país, probar las famosas cervezas belgas, aprovechamos pues y nos vamos a tres locales muy recomendables en Bruselas. La Mort Subite, es un bar de principios de siglo XIX y da nombre a sus propias cervezas. La Brasserie Cantillon es otro de los locales icónicos de la ciudad y cobija a maestros cerveceros desde hace cuatro generaciones,  algo saben de cerveza. Por último, el famoso Delirium Café, muy cerca de la Grand Place y donde podremos encontrar más de 2.500 cervezas diferentes.

Estamos en Bruselas y es casi obligatorio visitar la ciudad de Brujas, especialmente su casco antiguo, de estructura medieval, con una red de canales que hacen de esta villa un lugar delicioso y tranquilo no en vano está declarado Patrimonio de la Humanidad. Por supuesto hay que visitar la Plaza Mayor y como es un lugar pequeño, rápidamente podremos hacernos una composición de cómo es la ciudad. Hay que hacer una visita a la fábrica De Halve Maan, allí itinerarios guiados nos mostraran como se elabora su cerveza.

Dejamos atrás la ciudad de Brujas y nos dirigimos a la abadía de San Xisto donde nos aguardan sus premiadas cervezas, la Westvleteren 12 ha sido considerada por la ratebeer.com como la mejor cerveza del mundo. Si ya se te hace la boca cerveza, no hay que preocuparse, justo frente a la abadía se encuentra el bar In de Vrede, donde se pueden degustar y comprar. La fama de la cerveza ha contribuido al crecimiento de la villa, donde varios restaurantes, cervecerías y tiendas de recuerdos dan soporte al creciente turismo cervecero. Nuestra próxima parada es Namur y en el camino encontramos el valle de Le Bocq, allí la Brasserie du Bocq,  cobija una cervecería fundada por la familia Belot en 1858, donde siguen  elaborando sus cervezas de forma tradicional para producir una amplia gama de cervezas y como todo depende de los gustos y el paladar, allí podremos probar y decidir. Recomiendo la Blanche de Namur.

El recorrido continúa hasta la ciudad agrícola de Aubel, famosa por sus carnes, quesos y sidra, así pues es una buena oportunidad para degustar estos majares. Si queremos algo más cercano y nuestra visita coincide en domingo, podremos acudir al mercado semanal. La ciudad es muy reconocida por amantes del senderismo, pues desde aquí parte varias rutas por un entorno absolutamente rural. Por supuesto hay cerveza y la mejor está en la abadía Val-Dieu, un edificio de 800 años, que hasta el año 2001 fue el hogar de monjes. Pero no hay que preocuparse, las cervezas siguen elaborándose con las mismas tradiciones de antaño, con los mismos cuidados que aplicaban los monjes. Los jardines cercanos son una maravilla y están clasificados como monumento históricos.

Continua nuestro peregrinaje por Bélgica, degustando sus cervezas y dirigiéndonos ahora a la abadía de Affligem, cuya fundación se remonta a 1074 y donde se produce una de las cervezas más longevas y prestigiosas de Europa. Su producción de ha visto alterada a consecuencia de las guerras, pero desde 1970 la cervecera no ha cesado en su producción, si bien los monjes ya no toman parte en su elaboración y ahora pertenece a la marca Heineken, que no se caracteriza precisamente por ser una buena marca de cerveza. Es recomendable darse una visita guiada por la fábrica y tener la oportunidad de comparar las diferentes cocciones.

Finalizamos este recorrido por tierras belgas, acercándonos a la fábrica más bonita de Limburgo, situada en un lugar declarado patrimonio histórico, en el castillo Ter Dolen, cuya construcción se aleja de nuestros tiempos hasta el siglo XVI. El lugar sirvió como  residencia de verano y refugio para monjes, hasta quedar poco a poco en un estado lánguido y abandonado. Fue a finales de 1993, cuando compraron el recinto, se rehabilito y se abrió la cervecería Ter Dolen. Todo el entorno es una maravilla, un oasis de calma y tranquilidad. Si todavía nos queda tiempo podemos visitar el municipio y sus interesantes edificios como la iglesia de San Martín,, la mezquita verde o el antiguo edificio de la mina de Houthalen.

En definitiva, Bélgica encierra muchas sorpresas en torno a su elaborada y mítica cerveza, solo hay que dosificar y dejarse llevar, o mejor, que te lleven, porque si bebes, no conduzcas.

Anxo Rial / RKV

TravelAventura. Viajando si, pero con la música.

Nuevo episodio de TravelAVentura, en esta ocasión emprendemos un viaje musical de lo más variopinto. Comenzamos con la obra del pianista gallego Alberto Conde, que ayer presentaba en el Instituto Camões de Vigo su último trabajo, un viaje sonoro a través de la música del artista portugués Bernardo Sassetti.

Nuestra disparidad continua combinando al violinista Letón, Gidon Kremer, quien entre los años 1995 y 1996 registraba en Paris, un homenaje a la música de Piazzolla, un argentino universal que supo llevar los matices del tango más allá de las fronteras. Un ejercicio musical donde se combinan los ritmos latinos con la música clásica.

No finalizan los viajes musicales en este programa de TravelAventura, pues el coro femenino de la televisión estatal de Bulgaria, conocidas como El Misterio de las Voces Búlgaras, ponen el matiz de Europa de Este, la pincelada justa para compartir la música de otro pianista, el polaco Krzysztop Komeda, quien sin tapujos nos desgrana un tema de doce minutos llamado “Crazy Girl”.

El viaje toca a su fin, pero como todo buen trayecto, dejamos buena música para el final. Viajamos hasta Islandia para recordar aquel primer trabajo de una banda llamada Mezzoforte. Finalizaba la década de los años 70 cuando estos chavales editaban un excelente álbum, una obra llena de matices, donde destacaba su famosa “Garden Party” o el tema que escuchamos en esta ocasión, “Easy Jack”, que nos trasporta al cálido Brasil.

Anxo Rial / RKV.