TravelAventura & Caminha.

Este capítulo de TravelAventura lo dedicamos a Portugal. Viajamos hasta Caminha para charlar con su alcalde Miguel Alves, que nos descubre las excelencias de esa bonita tierra. Hablamos también del festival de Vilar de Mouros, cuya aldea pertenece al municipio y donde se celebra cada verano una serie de conciertos ya referencia a nivel europeo. La cita con la música los días 22, 23 y 24 de este mes de agosto.

 

TravelAventura. Dolomitas.

 

Los Alpes italianos brillan y se visten de rosa con las luces del alba y el atardecer, es la dolomita, el material mágico que causa este efecto visual que cautiva al visitante. Celebres personajes no escatimaron en piropos a este macizo montañoso de los Alpes Orientales, un laberinto de pináculos rocosos, glaciares, profundos valles y paredes de roca vertical que ascienden hasta los 3.000 metros de altitud. Hay una veintena de ellas englobadas dentro de las 140.000 hectáreas declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Los Dolomitas son, básicamente un paraíso para los amantes de los deportes de aventura y montaña. Para los senderistas y amantes de la bicicleta, existen aquí un amplio catálogo de rutas y excursiones para elegir, siempre en función del esfuerzo y nuestras posibilidades de sacrificio. Hay macizos míticos para visitar, el Grupo del Sella, con su forma de meseta, que le da un aire de espectacular fortaleza, las Tres Cimas de Lavaredo, son también un punto de referencia y hacer la caminata circular en torno a estos tres pináculos rocosos es una de las clásicas rutas de alta montaña en Dolomitas. Hay que tener en cuenta que la carretera para llegar al punto de partida de este treking es de pago y con un número de visitantes diario, es pues recomendable madrugar para asegurarse una posición en el parking. Desde allí se emprende un espectacular recorrido, que visita míticos refugios de montaña y  permite la visión de estas tres cimas, monumentos alpinos que marcaron buena parte de la historia de la escalada.

Otro de los emblemas montañosos es la Marmolada, el pico más alto de la cordillera y hasta el que podemos subir utilizando un servicio de teleférico. Una vez allí, las vistas son espectaculares y acercarse a su glaciar, incluso en los meses más calurosos del verano, una autentica curiosidad alpina. Cabe la posibilidad, una vez en la cumbre, de descender hasta el punto de partida a través de una ruta de alta montaña, solo dependerá de nuestra capacidad y las ganas que tengamos de aventura.

Es evidente que la manera de adentrase a este conjunto montañoso no resulta fácil y las carreteras que nos permiten conectar los valles y  las cumbres son tortuosas. Retorcidos viales con encanto italiano que nos sorprenden en cada curva con un paisaje nuevo. Estrechas carreteras donde no será difícil toparse con una excursión de ferraris, una filmación sobre un determinado automóvil o numerosos motoristas que cada verano recorren las carreteras dolomíticas trazando el mejor peralte.

 

Ya inmersos en la actividad aventurera, otra de las peculiaridades de los Dolomitas son la alta calidad de sus vías ferratas. Caminos de hierro de gran espectacularidad y belleza, que aprovechan antiguos trazados excavados en la roca por los soldados de la Primera Guerra y que servían para conectar distintas cumbres de forma rápida y lejos del fuego enemigo. Casi en cada macizo encontraremos alguna de estas vías ferrata que nos permitirá caminar por estos espacios de vértigo.

Esta es la época perfecta para visitar los Dolomitas y si bien también son frecuentes los cambios bruscos de tiempo y las tormentas estivales, el buen tiempo se extiende hasta bien entrado el otoño, donde los valles se tiñen de ocre y los bosques visten sus mejores galas. El invierno es otra cosa, el manto blando abre la temporada de sky, con exclusivas estaciones de Cortina D´Ampezzo o Madonna de Campliglio, esta ultima la favorita de la emperatriz Sisi y en cuyo honor, el hotel Des Alpes, continua cada mes de febrero celebrando el carnaval con bailes de época.   Anxo Rial / RKV.

 

TravelAventura. Cabo Udra.

 

 

El Cabo Udra marca con la vecina Punta de Cabicastro la entrada a la ría de Pontevedra y al igual que la Costa da Vela, es un espacio a incluir en un futuro Parque Natural, hoy su costa está incluida en la red natura 2000 y pertenece al Entorno Marino de las Rías Baixas como lugar de especial protección.

Este punto geográfico contrasta con la suavidad de la ría más pequeña de Pontevedra, la de Aldán, pues Udra está plagado de bolos graníticos donde el mar y el viento se han dispuesto a dar a este espacio un aspecto singular, agreste y caprichoso. Al ser un terreno sin presión urbanística existe una gran variedad de especies que pueblan o visitan el lugar. Aves como la gaviota patiamarilla, cormoranes marinos y las gaviotas sombrías son los habitantes del cabo. Los mamíferos están representados por conejo, jabalí y el zorro. La vegetación, al ser un lugar constantemente barrido por los vientos marinos cargados de salitre, se limita a los resistentes y espinosos toxos, bosques mixtos de robles, pinos y eucaliptos que se asientan en los terrenos más abrigados.

Del mismo modo que Cabo Silleiro, Monteferro o el Grove, aquí en Cabo Udra se instaló en los años treinta del siglo pasado una batería militar que durante el régimen de la dictadura y la Guerra Civil servía para el control y defensa de las aguas costeras ante ataques foráneos. Hoy los cañones han sido desmantelados y tan solo quedan algunos esqueletos de las construcciones utilizadas, el edificio de telemetría, un almacén, un depósito de agua y una caseta, esta última rehabilitada para dar forma a un Aula de la Naturaleza.  La presencia de los militares también ha contribuido con el paso de los años a que la zona se mantuviera al margen de las construcciones especulativas sin control y a día de hoy, pasear por este entorno nos trasporta a lugares salvajes, paisajes ideales para disfrutar de la naturaleza y el mar.   Anxo Rial.

TravelAventura. A Fita Azul.

En el programa de hoy de TravelAventura, además de la música, viajamos a la poesía. Hablamos con Mon G. Buhigas, autor del libro A Fita Azul, una obra poética dedicada a todas la personas que de alguna manera apoyan desde su corazón y  su actitud el día a día.

En este viaje poético no faltan referencias a una de las grandes pasiones del autor, la música que ha marcado parte de su vida. El libro esta exquisitamente ilustrado por Ana G. Buhigas, que se ha apoyado en las palabas del autor para plasmar con sus magníficos dibujos la esencia de la obra. A Fita Azul, se presentaba al público en Santiago de Compostela el pasado Junio y viene arropado por la editorial Galaxia.

 

TravelAventura. Daryl´,s House.

En esta ocasión en TravelAventura emprendemos un viaje con la música. Nos vamos a las afueras de Nueva York, lejos del mundanal ruido y allí visitamos la casa de Daryl Hall. Un edificio de madera, acogedor y con un magnifico salón para conciertos.

Este exitoso músico y compositor norteamericano, salto a la fama cuando hizo pareja musical con John Oates y fundaban juntos en la década de los años 70 del pasado siglo, uno de los dúos más exitosos de américa, con miles de copias vendidas.

Por iniciativa propia, Daryl Hall, ponía en marcha un proyecto en el año 2007, donde un grupo de músicos y amigos se reunían, compartían cena y finalmente, se dedicaban a tocar en un ambiente de lo más relajado. Esta experiencia se llamó Live From Daryl´s House. Con más o menos asiduidad el programa se mantiene en la red hasta el día de hoy y por la casa han pasado figuras y artistas de todo tipo, desde Smokey Robinson, Todd Rundgreen o Nick Lowe.

TravelAventura. Torun, reflejos en el Vístula.

La ciudad polaca de Torun, es de las pocas que sobrevivió a la masacre destructiva de la segunda guerra mundial, aquí en esta bonina villa de ladrillo rojizo, solo se vieron afectadas dos construcciones, todo lo demás aguanto como por arte de magia la lluvia de bombas enemigas. Hoy contemplar su silueta reflejada en las aguas del rio Vístula es un verdadero viaje medieval, la herencia de la Orden Teutónica.

TravelAventura. Ferreira de Pantón.

Los “mouros” administraban sus grandes tesoros bajo tierra, en intrincados pasadizos que evitaban ser descubiertos. Desde su asentamiento vigilaban los pasos de los habitantes cercanos al castro.  En el castro de Espasante, en Ferreira de Pantón, hay una gran galería que solo puede hallarse en días mágicos y que conduce directamente al corazón de la montaña, a la mismísima cámara del tesoro.

En cierta ocasión uno de los “mouros” involucrándose más de lo normal en la vida de los humanos, se enamoró de una joven princesa, hija de un rey de Galicia y con sus mágicos poderes al encanto y una noche se la llevo a la cueva del castro. Cuando el padre de la joven supo de la falta de su querida hija, salió en su busca, acompañado de los mejores y más diestros caballeros de la corte. Recorrieron todas las aldeas, los bosques y caminos sin éxito. Nadia pudieron saber y nadie había visto a la princesa.

En una acción desesperada, el rey mando reunir en torno al castillo a toda la gente en leguas a la redonda, con la intención de averiguar algo sobre la misteriosa desaparición y amenazando con severos castigos la falta de información. Fue entonces cuando unos muchachos contaron como una noche de luna vieron dirigirse hacia el monte de Espasante un grupo de hombres de gran porte sobre unos caballos más grandes de lo normal, tan enormes eran las bestias, que habían saltado el rio Cabe como si sus patas fueran aladas. Todo apuntaba al secuestro por los misteriosos caballeros.

El noble no pudo contener su ira y desesperación y mando reunir a todos los caballeros de los estados vecinos, así reunió un gran ejército y fueron directamente hacia el castro de Espasante con intención de buscar hasta el último rincón del monte. Pero, cuando ya estaban cercanos a la cumbre e inesperadamente, el entorno del castro comenzó a arder con grandes llamaradas. Los caballeros, no tuvieron más remedio que retroceder hasta la ladera del monte, aguardando hasta que la virulencia del incendio bajara de intensidad y de esta forma el ejército estuvo aguardando dos días enteros. Cuando la enorme hoguera se extinguió, volvieron a registrar concienzudamente el monte hallando solamente unas murallas pequeñas, pero ni rastro de cueva, mouros o princesa.  Anxo Rial / RKV.

 

TravelAventura. Český ráj, el paraíso Checo.

La zona conocida como “El Paraíso Checo” emerge colosal entre frondosos bosques de hayas. Un lugar conocido ya desde el siglo XIX y donde espectaculares pináculos de piedra arenisca emergen del bosque buscando el cielo azul.

Fueron los poetas románticos los que bautizaron este precioso lugar como “El Paraíso Checo”, pero en realidad el lugar fue situado en el mapa, gracias a una asociacion de mujeres, el Club Of American Ladies, que se marcaron un tortuoso viaje en carromato en 1879, desde la ciudad de Praga, para dar a conocer y defender esta parte del país.

Cesky Raj, está a tan solo 90 kms de la ciudad de Praga, pero merece la pena adentrarse en estos terrenos más de una jornada, hay mucho que descubrir y visitar también la ciudad de Hruboskalsko, con más de 400 torres de piedra, que se alzan entre los arboles hasta los 60 metros de altura y por supuesto aquí el camino sigue la misma tónica y serpentea entre estas magnificas formaciones, pasando a través de angostos pasadizos, cascadas y elevados miradores que nos permiten una visión totalmente distinta de este paraíso.

Como la zona ya estuvo ocupada en el medievo y fue lugar de contiendas, hay todavía cicatrices que hablan de esa época. Castillos como el de Trosky, del que hoy solo quedan las ruinas, emergen desafiantes sobre los peñascos. Pero no todos están en tan lamentable estado, el Huruba Skala, es una fortaleza medieval, muy reformada en el siglo XVI, como residencia renacentista y que hoy funciona como un espectacular hotel.      Anxo Rial / RKV.