Estas en Babia, descanso de reyes.

El pastor miraba el reconfortante fuego, hipnotizado. Caía la tarde en las llanuras extremeñas y el cielo se teñía de una fusión de rojo y azul, un azul limpio que prometía una noche fría y plagada de estrellas. Mientras, sus pensamientos vagaban lejanos, pensaba en su familia, en sus tierras leonesas, en sus montañas, los bosques y esos roquedos de caliza brillante a la luz de la luna. Escuchaba de fondo las voces de sus compañeros, también pastores, que en torno al fuego le llamaban, el, absorto solo entendía a descifrar “déjalo, déjalo, está en Babia”.

Esta es una de las versiones, quizás la más romántica de la procedencia del término “estas en Babia”. La otra habla de reyes, de la Edad Media y la afición por los nobles de León a la caza. A Babia se retiraban a descansar cuando los problemas de la corte comenzaban a hacer mella en su tranquilidad. Estas ausencias del monarca a los problemas cotidianos, llevaban a muchas preguntas sobre su paradero, la respuesta era obvia, el rey está en Babia.

La carretera que une los Barrios de Luna, con la comarca de Laciana, funciona como arteria comunicativa de esta zona del norte de León, en ella, tras pasar la ermita de la Pruneda, encontraremos un cartel, que con un simple “estas en Babia”, nos da la bienvenida a una comarca única. Esta ventana dibujada por el artista babiano Manuel Sierra, marca el comienzo de un espacio natural de amplias praderas verdes, montañas y bosques. El Parque Natural de Babia y Luna, ha sido declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el 2004. Aquí se levantan algunas de las cumbres más interesantes de esta cordillera y una de las más significativas y visitadas es Peña Ubiña, que con sus 2.411 m, mira desde lo alto todo el valle que da cobijo a pueblos como San Emiliano, Candemuela, Torrebarrio, Genestosa o Villagusán, asentamientos típicos del norte de León, donde la ganadería todavía subsiste como principal argumento de sus habitantes. En estos pastos se cruzan las yeguas españolas con sementales de tiro franceses,  dando como resultado la raza Hispano-Bretón, destinada especialmente para consumo y su carne es ensalzada cada mes de noviembre en las Jornadas Gastronómicas del Potro Hispano Bretón.

San Emiliano, funciona como centro administrativo de las poblaciones de Babia de Abajo, muestra una recia arquitectura de montaña y es recomendable visitar la pequeña iglesia con planta de cruz latina, bóveda de cañón, cúpula y un interesante color interior. Desde los aledaños del templo se puede observar una notable población de cigüeñas, que cada primavera colonizan el único promontorio rocoso que aflora sobre los tejados. La pequeña población también funciona como puerta de entrada a las conexiones con la vecina Asturias, límite de Babia por el norte, a través del puerto Ventana. Desde los 1.587 m de este antiguo paso fronterizo se contemplan unas magníficas panorámicas de todo el macizo montañoso de Peña Ubiña y los valles ocultos donde, siempre custodiadas por el perro Mastín Leones, las ovejas semejan chinchetas sobre un lienzo verde. Desde puerto Ventana, retrocedemos para visitar Torrestio, un pueblo que guarda algunos ejemplares de hórreos típicos asturianos y donde es palpable que las fronteras son solo lindes administrativos, aquí la arquitectura y las costumbres nos recuerdan a la vecina Asturias. También en el pueblo, las gallinas son protagonistas y campan a sus anchas, los vecinos han creado su propia y curiosa señal para advertir al conductor de su presencia. Desde Torrestio, son accesibles los cercanos lagos de Somiedo, tan solo tendremos que remontar los casi cuatro kilómetros que nos separan del alto de La Farrapona. Si no queremos desembolsar tanto esfuerzo, desde el pueblo parte un bonito, corto y cómodo paseo a la cascada de Valverde, que nos permite una visión diferente de este pequeño núcleo urbano.

De nuevo en San Emiliano, buscamos la carretera principal, que enmarcada entre prados y cumbres, nos lleva, con dirección sur a Riolago, allí sobre el antiguo Palacio de los Quiñones, del siglo XVI, se asienta la Casa del Parque Natural de Babia y Luna. El suntuoso edificio alberga exposiciones didácticas e intuitivas, donde el visitante puede conocer las características de la comarca de Babia, su fauna y su flora. Pero Rioladelago, como se conocía antiguamente, no solo alberga el Palacio,-que por cierto es  uno de los edificios más relevantes de la arquitectura civil de la montaña occidental de León,- si no que dentro del pueblo destacan varios exponentes de arquitectura religiosa y numerosas casas señoriales y es que en su día Riolago albergo un considerable número de cabezas de ganado, lo que en tiempos aportaba relevancia y riqueza al pueblo.

Cercano a Riolago, se encuentra la localidad de La Torre de Babia, el pueblo se esconde entre montañas y es aquí donde se han hallado restos de los pobladores más antiguos de Babia. Se conservan los restos de una construcción fortificada del medievo, varios molinos tradicionales, la ermita de San Vicente y la antigua fábrica de luz.  Pero quizás la joya más preciada sea un interesante museo dedicado a la etnografía y la trashumancia, una colección familiar de más de tres mil piezas relacionadas con las costumbres y el pastoreo, pues toda esta zona desplazaba sus rebaños durante varias jornadas buscando en Extremadura pastos mejores para el ganado. Desde Torre de Babia, parte una de las rutas más populares de la comarca, la que lleva a la laguna de Las Verdes, un recorrido de 13 kms que nos conduce a un bello paisaje de alta montaña, un circo glaciar rodeado de cumbres, con una preciosa laguna como principal protagonista y que en época estival cubre su lámina de agua con plantas de intenso verde, de ahí su nombre.

La Cueta, es el pueblo más alto de León, este pequeño núcleo situado a 1.442 metros de altitud, se ha recuperado de un abandono casi total y hoy, totalmete rehabilitado, es un buen exponente de lo que antaño era una aldea de montaña leonesa, con casas tradicionales espaciosas, con tejado de pizzara y donde las tranquilidad se respira con cada paso. El lugar es un magnifico punto de partida para acercarnos al nacimiento del Rio Sil y a los lindes del Parque Natural de Somiedo. En la misma carretera que sube a La Cueta, se encuentra el Rincón de Babia, una posada real, donde asisto a una de las tradiciones de la comarca, el Calecho y Filandón, eran reuniones de vecinos, mucho antes de la existencia de la televisión o internet y donde se ponían al día en la actualidad vecinal,  esto servía para unir a las personas y estrechar vínculos. Sus cuentos de antaño, hablan de una comarca rica, llena de vida y sobre todo bella. La misma tierra que hoy atrapa al visitante, invitándole a desconectar de un mundo acelerado y al igual que el pastor que añoraba sus paisajes, dejar volar sus sentidos por las tierras de Babia.

 

Anxo Rial.