Eslovenia, Belleza en Pequeñas Fronteras.

Desde lo alto de las murallas del castillo medieval de Ljubliana las vistas sobre el casco antiguo de la ciudad son extraordinarias, las calles se atrincheran en torno al rio en paisaje acogedor. También es desde este lugar donde contemple por primera vez las últimas estribaciones de los Alpes antes de diluirse en las llanuras del centro de europa. En un día claro, desde aquí, los Alpes Julianos resultan majestuosos.

 La primera parada es Bled y su Lago, rezuman paz y tranquilidad, esta pequeña población es un centro de actividades y habitualmente principio y fin de las excursiones por los Alpes Julianos. Bled reúne en una sola estampa esa imagen idílica de los paisajes de montaña. Ya el poeta esloveno France Preseven los definió como “la imagen del paraíso” El lago dibuja un ovalo rodeado de bosques, mansiones y hoteles centenarios. Sobre un espectacular farallón rocoso, un castillo con aspecto inaccesible vigila la pequeña villa desde hace mil años y en el centro del lago, una isla diminuta, con una iglesia pequeña de campanario afilado refleja su silueta en las aguas del lago. La historia de Bled viene de la mano del médico suizo Arnold Rikki el en 1855 creó una escuela naturista, un centro de salud vanguardista para la época, aprovechando las condiciones climáticas del lugar. Sus métodos curativos atrajeron a los nobles adinerados del momento y desde entonces Bled es un lugar tradicional de descanso vacacional. Por supuesto no debemos dejar de visitar el castillo medieval y el paseo a la isla a cargo de barqueros y sus singulares barcazas a remos es absolutamente recomendable.

Abandonamos Bled con dirección a Kranjska Gora un pequeño pueblo cercano a la frontera con Austria, donde dicen que en este lugar el frio es repartido para toda Eslovenia, no es difícil llegar aquí a los 20 grados negativos en pleno invierno, es la nevera del país. Hoy eso no es una desventaja,  se ha convertido en una referencia importante gracias al auge del turismo y los deportes de invierno y cuando el tiempo esta mas gélido, más protagonismo tiene la región. El objetivo es hacer dos de las rutas más emblemáticas de esta zona de los Alpes Julianos y Kranjska Gora es el punto de partida para adentrarme en las montañas.  Nada más salir del pueblo me encuentro con el pequeño lago de Jasna, con un verde intenso en sus aguas y la estatua de un bucardo contemplado las imponentes montañas y mi próximo destino, el puerto de Vrsic.

La carretera que serpentea hasta los 1611 ms del puerto se retuerce sobre sí misma en innumerables curvas de segunda velocidad. La ruta fue abierta durante la Primera Guerra Mundial por 10.000 prisioneros rusos, con el objetivo de habilitar una vía para el suministro de materiales de guerra y comida al ejército austro-húngaro que luchaba en el vecino e inaccesible valle del Soca, al otro lado del puerto. Muchos prisioneros murieron de agotamiento y enfermedad en el empeño de hacer practicable este paso entre montañas, pero la mayor tragedia fue la gran avalancha que marzo de 1916 arrasó toda la ladera de la montaña,  causando la muerte de más de un centenar de prisioneros rusos.

La carretera, todavía conserva los adoquinados construidos por los prisioneros en los tramos más empinados del recorrido y alcanza las 24 curvas perfectamente numeradas hasta lo alto del puerto. En este paseo hacia las alturas, no debemos pasar por alto la figura de Ajdovska Deklica, que no son otra cosa que los rasgos de un rostro de mujer con semblante triste dibujados por la naturaleza en uno de los contrafuertes de la pared rocosa del monte Prisank o la pequeña ermita ortodoxa de madera conocida como la Capilla Rusa, en la cerrada curva numero 8, construida en 1917 por prisioneros rusos en homenaje a sus compañeros muertos en la construcción de la accidentada carretera. Pero hay más, hasta el puerto veremos pequeños cementerios y tumbas sin nombre.

Valle del Soca.

En el lado opuesto del puerto de Vrsic, la carretera desciende durante 26 apretadas curvas hacia el valle de Soca, el rio esmeralda que recorre el fondo del valle. Unas tierras marcadas por las luchas entre 1915 y 1917, decenas de miles de soldados austriacos e italianos perecieron en combate en estas montañas, denominadas frente del Soca. Pequeños museos, esculturas, tumbas sin nombre, ruinas y fortalezas como la de Kruze o Predel nos van recordando el lugar en el que estamos. En el lugar la práctica habitual es el rafting sobre las aguas del Soca, pero hay lugares para practicar senderismo o escalada.

Lago Bohinj

Este lago pertenece al Parque Nacional del Triglav, es el lago natural más grande del país. El entorno del lago es totalmente idílico está rodeado de frondosos bosques de hayas y en otoño luce sus mejores galas. Desde unos de los extremos del lago, se puede tomar un teleférico que nos lleva hasta los 1800 mts de la estación de Visoki, donde las panorámicas del lago y el monte Triglav son espectaculares. En la base del lago una carretera lleva a Ukanc, desde allí un pequeño paseo de 45 minutos entre el bosque nos lleva rio arriba hasta la espectacular cascada de Savica (Slap Savica).

Anxo Rial / RKV.