TravelAventura. Dolomitas.

 

Los Alpes italianos brillan y se visten de rosa con las luces del alba y el atardecer, es la dolomita, el material mágico que causa este efecto visual que cautiva al visitante. Celebres personajes no escatimaron en piropos a este macizo montañoso de los Alpes Orientales, un laberinto de pináculos rocosos, glaciares, profundos valles y paredes de roca vertical que ascienden hasta los 3.000 metros de altitud. Hay una veintena de ellas englobadas dentro de las 140.000 hectáreas declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Los Dolomitas son, básicamente un paraíso para los amantes de los deportes de aventura y montaña. Para los senderistas y amantes de la bicicleta, existen aquí un amplio catálogo de rutas y excursiones para elegir, siempre en función del esfuerzo y nuestras posibilidades de sacrificio. Hay macizos míticos para visitar, el Grupo del Sella, con su forma de meseta, que le da un aire de espectacular fortaleza, las Tres Cimas de Lavaredo, son también un punto de referencia y hacer la caminata circular en torno a estos tres pináculos rocosos es una de las clásicas rutas de alta montaña en Dolomitas. Hay que tener en cuenta que la carretera para llegar al punto de partida de este treking es de pago y con un número de visitantes diario, es pues recomendable madrugar para asegurarse una posición en el parking. Desde allí se emprende un espectacular recorrido, que visita míticos refugios de montaña y  permite la visión de estas tres cimas, monumentos alpinos que marcaron buena parte de la historia de la escalada.

Otro de los emblemas montañosos es la Marmolada, el pico más alto de la cordillera y hasta el que podemos subir utilizando un servicio de teleférico. Una vez allí, las vistas son espectaculares y acercarse a su glaciar, incluso en los meses más calurosos del verano, una autentica curiosidad alpina. Cabe la posibilidad, una vez en la cumbre, de descender hasta el punto de partida a través de una ruta de alta montaña, solo dependerá de nuestra capacidad y las ganas que tengamos de aventura.

Es evidente que la manera de adentrase a este conjunto montañoso no resulta fácil y las carreteras que nos permiten conectar los valles y  las cumbres son tortuosas. Retorcidos viales con encanto italiano que nos sorprenden en cada curva con un paisaje nuevo. Estrechas carreteras donde no será difícil toparse con una excursión de ferraris, una filmación sobre un determinado automóvil o numerosos motoristas que cada verano recorren las carreteras dolomíticas trazando el mejor peralte.

 

Ya inmersos en la actividad aventurera, otra de las peculiaridades de los Dolomitas son la alta calidad de sus vías ferratas. Caminos de hierro de gran espectacularidad y belleza, que aprovechan antiguos trazados excavados en la roca por los soldados de la Primera Guerra y que servían para conectar distintas cumbres de forma rápida y lejos del fuego enemigo. Casi en cada macizo encontraremos alguna de estas vías ferrata que nos permitirá caminar por estos espacios de vértigo.

Esta es la época perfecta para visitar los Dolomitas y si bien también son frecuentes los cambios bruscos de tiempo y las tormentas estivales, el buen tiempo se extiende hasta bien entrado el otoño, donde los valles se tiñen de ocre y los bosques visten sus mejores galas. El invierno es otra cosa, el manto blando abre la temporada de sky, con exclusivas estaciones de Cortina D´Ampezzo o Madonna de Campliglio, esta ultima la favorita de la emperatriz Sisi y en cuyo honor, el hotel Des Alpes, continua cada mes de febrero celebrando el carnaval con bailes de época.   Anxo Rial / RKV.

 

TravelAventura. Zermatt, la perla de los Alpes.

Hoy viajamos hasta Zermatt, lo hacemos en tren, porque si de algo presume este pequeño pueblo de la montaña Suiza, es que está libre de automóviles a motor de combustión. La única manera de llegar hasta allí es a través de un pintoresco trazado de vía ferroviaria que nos va descubriendo en cada curva un increíble paisaje alpino.

La villa está rodeada de 360 kms de pistas para esquiar y bien surtida de boutiques de todo tipo, tiendas de deporte, restaurantes y agencias que nos llevan y organizan nuestras ansias de aventura, si así lo deseamos. Zermatt, bien podría ser como un “Mónaco” entre montañas y los Alpes un magnifico decorado para los más atrevidos montañeros. No en vano, el Cervino se presenta a los ojos del viajero como un icono del montañismo, de un montañismo peligroso, su ascensión se ha cobrado muchas vidas a lo largo de la historia y a día de hoy sigue siendo uno de los picos más temibles y desafiantes de los Alpes.

En Zermatt conviven varios mundos, desde el turista con ansias montañeras, al que solo desea visitar un coqueto y acogedor pueblo de montaña, pasando por amantes del sky o los verdaderos montañeros. En el pueblo existe un curioso cementerio, adornado con las tumbas de los montañeros que perecieron en estas montañas. Sobre las lapidas descansan piolets, crampones y todo tipo de artilugios ligados al mundo de las grandes escaladas, como una ofrenda a sus hazañas en vida.

Una magnifica opción para explorar estos territorios alpinos, es tomar cualquiera de los muchos funiculares y cabinas que nos trasportan lejos del suelo. En la orilla del rio Vispa, un funicular subterráneo, que atraviesa Zermatt, se eleva hasta los 2000 metros, para ofrecernos unas vistas inolvidables de los verdes prados, sus pequeñas casas de madera y todo recortado contra unas montañas imponentes. Desde la estación de altura del funicular, donde por supuesto hay una cafetería, parten una serie de senderos que nos adentran con más o menos dificultad, en diferentes capas de altura. Desde cortos paseos al bonito lago Leisse, donde el Cervino refleja su escarpada silueta, a largas caminatas para ver el Monte Rosa o cualquiera de los muchos montes que sobrepasan los cuatro mil metros, hay hasta 38 que sobrepasan esa altura. Hay más de 4000 kms de senderos perfectamente señalizados, recordad que estamos en Suiza y todo está ordenado, organizado y limpio.

Aunque Zermatt alcanza su esplendor en invierno, cualquier época es buena para visitar este lugar, aquí se puede esquiar todo el año, el glaciar alberga el área de esquí estival más grande del mundo, con 21 kms de pistas. La primavera se inicia con el festival Zermatt Unplugged y a partir de ahí, los actos culturales no paran de animar este pueblo de montaña. Solo, un último apunte, ir preparando vuestras credicard, ya que van a estar igual de animadas con el alto nivel de vida suizo.   Anxo Rial / RKV.